Ama de casa cubana se torna activista durante prisión de esposo

LA HABANA (AP) - Blanca Reyes solía hacer café en la cocina mientras su esposo, el escritor Raúl Rivero, hablaba con otros intelectuales en la sala.

Pero cuando Rivero fue encarcelado en una oleada represiva desatada en Cuba en marzo del año pasado, la sosegada ama de casa se convirtió en activista y encabezó un grupo de esposas de prisioneros políticos que vestían de blanco y buscaban la libertad de sus cónyuges.

"Ahora yo soy el marido de Blanca", dijo en broma Rivero el martes, al regresar a su hogar tras su inesperada excarcelación.

Rivero fue el más conocido de los 75 disidentes encarcelados por el gobierno en el 2003. El escritor y periodista de 59 años fue dejado en libertad el martes por motivos de salud.

Fue el quinto disidente excarcelado por el gobierno comunista de Cuba en dos días, parte de una serie de liberaciones al parecer destinadas a mejorar la situación de los derechos humanos en Cuba.

Durante los 20 meses de Rivero en la cárcel, Reyes se tornó en el rostro más visible de las llamadas "damas de blanco", el grupo de esposas y otras familiares de los presos que proclamaban la inocencia de estos y exigían su libertad.

Reyes dijo que las mujeres siempre iban vestidas de blanco como símbolo de esperanza. A medida que sus esposos pasaban más tiempo en la cárcel, las "damas de blanco" se atrevían a llegar más lejos en sus manifestaciones, a organizar vigilias nocturnas con cirios y protestas pacíficas virtualmente desconocidas en la sociedad controlada del país.

"Me parece que ha cogido una fuerza muy buena", dijo Reyes a The Associated Press en una entrevista concedida poco antes de la excarcelación de su esposo. "Nos defendemos, todas como grupo."

Reyes dijo que se dio cuenta de la fuerza del grupo en octubre, cuando el gobierno accedió a las demandas de las mujeres que acamparon en un parque habanero e insistieron en que un disidente encarcelado fuese trasladado a La Habana para tratamiento médico.

El 7 de octubre, las autoridades cubanas obligaron al grupo a abandonar el parque donde habían acampado durante dos días. Pero pocas horas después trascendió que el disidente preso era sometido a tratamiento en un hospital militar de La Habana.

Reyes dijo que nunca se había propuesto asumir un activismo político.

"La disidencia no me interesa. Siempre he dicho que estoy por la libertad de él", dijo a mediados de noviembre, en una alusión a su esposo encarcelado.

En la entrevista, realizada antes de que se tuviesen noticias de la libertad de su esposo, Reyes dijo que las visitas trimestrales a la cárcel para verlo no eran suficientes y que se sentía en ocasiones tan deprimida que pasaba hasta tres días en cama.

"Yo me siento tan molesta", dijo Reyes. "Desde que me levanto por la mañana, no entiendo. Él está encarcelado injustamente. No ha hecho nada".

Pero el martes, Reyes era todo sonrisas tras recibir de vuelta en su hogar a su esposo, con el que ha estado casada 15 años. Rivero agradeció a su esposa sus esfuerzos y declaró que la presión del grupo había mantenido viva la causa de los prisioneros.

Reyes, por su parte, dijo que su esposo nunca había buscado ese tipo de atención.

"A él (el gobierno) lo ha convertido como en un héroe, sin serlo", dijo ella. "Porque Raúl no quiere, para nada, tener este protagonismo. Él lo que es un poeta, nada más."

 

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