Dólares y dolores
por Eliseo Alberto
Eliseo Alberto

¿Guerra avisada no mata soldados? Los refranes sólo tienen sentido si aprendemos a desconfiar de ellos. Suele suceder que siempre hay otro proverbio que lo desmiente. Por ejemplo, al dicho “quien madruga, Dios lo ayuda”, se opone el realista “no por mucho madrugar se amanece más temprano”. De ese dialéctico juego de contradicciones, emana la sabiduría popular. He buscado en las arcas de los refranes alguno que encajara como anillo en el dedo de la Resolución 80 del Banco Central de Cuba, dada a conocer por Fidel en comparecencia televisiva. Con fecha 23 de octubre, se dispone que a partir del próximo lunes 8 de noviembre quedan prohibidas en la isla las transacciones en dólares estadunidenses, tanto para ciudadanos cubanos como extranjeros, incluyendo diplomáticos y turistas. Las operaciones deberán hacerse en “pesos convertibles” —una extraña moneda que más bien debería llamarse “descapotable”—, pues no tiene techo internacional alguno. El valor del “peso convertible” lo fija el gobierno cubano en arbitraria paridad con el dólar. Invierto el refrán: guerra avisada sí mata soldados.
Algo se olía en el aire, pero cuando uno “está en el pueblo no se ven las casas”. Este año ha sido del diablo. El 28 de abril, el Ministerio del Trabajo de Cuba dio a conocer su Resolución 11/2004. A partir de esa fecha, se negaron nuevos permisos de trabajo “por cuenta propia” (una de las “soluciones”, junto a la liberación del dólar, que a mediados de la década de los noventas reavivó de alguna manera la economía nacional). Entre otras cuarenta “actividades” prohibidas, payasos y magos se quedaron con una mano delante y otra detrás. Dos semanas después, el presidente Bush anunció un programa de acción que reducía casi en un treinta por ciento los topes de las remesas familiares (para muchos, la más estable fuente de ingresos de Cuba), y restringía los viajes a la isla. “Creemos que el pueblo cubano debe ser liberado de la tiranía”, dijo Bush, en plena campaña electoral. El gobierno cubano dio una respuesta que a muchos nos dejó turulatos: para defenderse de una inminente agresión “yanqui”, decidió apretar el cinturón a la ciudadanía con un alza de precios tan notable que encareció la vida hasta límites en verdad desesperante. Palos van, palos viene, la soga se rompía por el punto más débil: por los de abajo, la gente de a pie.
“Es importante denunciar las acciones pandillescas del imperio contra Cuba”, dijo Fidel en la tele. Llevaba un brazo en cabestrillo y ocultaba el yeso de su pierna detrás de un escritorio. Muy a su estilo, ponía el parche antes de que se abriera el hueco. Hace poco, el periodista Jean-Francois Fogel sacó cuentas y descubrió que este viernes 29 de octubre Fidel cumplió 45 años y 303 días al mando de la isla, una noche más que el récord anterior, hasta entonces en poder de Kim-Il-Sung.
¿A qué se refería cuando hablaba de acciones pandillescas?
El gobierno de Estados Unidos ha presionado sobre bancos extranjeros para impedir que Cuba pueda hacer depósitos en dólares y satisfacer a cuentagotas sus deudas y obligaciones. El profesor Carmelo Mesa-Lago, Catedrático Distinguido de Economía y Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Pittsburgh, lo explica asi1: “El trasfondo es que Union des Banques Suisses (UBS), en Zurich, aceptó depósitos en dólares del gobierno cubano por siete años consecutivos —alcanzando la suma de 3.900 millones de dólares— y envió informes falsos al Banco de la Reserva Federal de Nueva York, el cual canceló el contrato con el UBS y le impuso una multa de 100 millones de dólares. Varios empleados de UBS han sido despedidos y están siendo investigados. Además, parece haber diplomáticos suizos envueltos en el escándalo”. Cuba asegura que los depósitos vienen de los cobros hechos a turistas y a la población por compras en tiendas de divisas y otros servicios prestados. “Pero hay una acusación de que procedía de lavado de dinero por drogas”, asegura Mesa-Lago: “A corto plazo, las medidas le darán al gobierno acceso a dólares por dos vías: el cambio de dólares a pesos convertibles con el gravamen del 10% y el mayor control del Banco Central sobre las cuentas en dólares (impidiendo nuevos depósitos o restringiendo la extracción y con el gravamen). Pero esto no resolverá los graves problemas existentes, como el enorme déficit en la balanza comercial, el escaso acceso al crédito externo y la insuficiencia consuetudinaria de divisas”. Reformulo la pregunta: ¿a quién se refería cuando hablaba de acciones padillescas? No tengo la respuesta –-sólo, un saco de dudas y una enorme tristeza—. Vienen tiempos negros, más negros que el Hueco Negro del Mercado Negro. Nada: que Dios nos coja confesados. En este caso, el verbo coger no es albur.

1 C. M-L, “El fin de la circulación del dólar: causas y efectos”, Diario
Cuba Encuentro. 01-11-2004

 

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