Las zonas francas podrían desaparecer como tales en un plazo relativamente corto, según expresaron empresarios europeos y confirmó en exclusiva a la BBC el vicepresidente cubano Carlos Lage.
por Fernando Ravsberg
BBC, La Habana
"No se van a cerrar; se está haciendo una adecuación de las funciones, objetivos y misiones de las zonas francas como unas zonas de intercambio, de almacenamiento, de relación comercial", dijo Lage.
De acuerdo con algunos empresarios europeos que quieren mantener el anonimato, el gobierno cubano les plantea tres opciones: acreditarse ante la Cámara de Comercio, formar una empresa mixta o abandonar el país.
Lage confirmó estas opciones, agregó que algunas empresas trabajarán a consignación y afirmó que "se va a hacer en cada caso lo más conveniente en un proceso que viene marchando desde hace un tiempo".
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Inicios Las zonas francas nacieron hace ya una década como una forma de atraer capitales. El proyecto cubano era de utilizarlas como plataformas para facilitar la instalación de empresas productivas. Al inicio se apostó a que estas zonas libres de impuestos traerían al país capitales, tecnología y mercados, además de ser una fuente de ocupación en un momento en que el país enfrentaba un gran desempleo. |
En la actualidad estas zonas no generan empleos en Cuba.
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Sin embargo, la mayoría de los empresarios que utilizan hoy en día estas zonas están dedicados al comercio de productos que llegan al país ya completamente elaborados por lo que no generan empleos en Cuba.
"En cada zona franca hay sólo 3 ó 4 empresas que producen algo; el resto somos importadores natos", dijo a la BBC un empresario europeo que ya recibió la orden de prepararse para abandonar su oficina.
Posibilidades
Las primera opción que tienen las empresas es tratar de acreditarse ante la Cámara de Comercio, lo cual conlleva una serie de trámites tan largos que pueden tardar años, aunque en este caso podrían ser mas ágiles.
La otra posibilidad es que los empresarios se asocien con alguna empresa cubana con el fin de desarrollar algún tipo de producción cooperada, procedimiento más sencillo pero que implica una dirección conjunta con Cuba.
Por último, está la variante remarcada por Carlos Lage de que las empresas trabajen a consignación, es decir que dejen sus productos y vayan cobrando en la medida en que se venden en el país.
Así en los próximos meses, los empresarios extranjeros que hoy operan en las zonas francas del país deberán decidir entre una de estas tres variantes o ante una cuarta, la de dejar sus negocios con Cuba.
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